Los átomos poseen un pequeño núcleo central con carga eléctrica positiva y a su vez están formados por partículas atómicas llamadas protones y partículas sin carga llamadas neutrones. Alrededor del núcleo se mueven partículas cargadas negativamente denominadas electrones. Cuando se desintegran los átomos, se genera una enorme cantidad de energía calorífica. Esto se aprovecha en las centrales nucleares para producir electricidad.
Los científicos solo pueden desintegrar los átomos de ciertas sustancias. El Uranio, que es un elemento metálico naturalmente radioactivo, es el combustible más utilizado en los reactores nucleares, donde se produce la desintegración de del átomo en las centrales nucleares. Los átomos de Uranio son tan grandes que son inestables. En la naturaleza se desintegran muy lentamente, generando pequeñas cantidades de energía y radiación. Sin embargo, en los reactores nucleares los átomos de Uranio se desintegran muy rápidamente, produciendo mucha más energía. Este proceso se denomina fisión nuclear.
La fisión nuclear tiene lugar en el núcleo del reactor de la central nuclear. Debe realizarse con mucho cuidado. Si no se controla la reacción, los átomos de Uranio se desintegran muy rápidamente, liberando una inmensa cantidad de energía, originando una explosión. Esto fue lo ocurrido en la madrugada del 26 de Abril de 1986 en la entonces Unión Soviética (URSS). Un experimento y varios fallos humanos provocaron la mayor catástrofe nuclear de la historia en la central nuclear de Lenin, en Chernobyl.
El reactor número cuatro de la central sufrió una caída del caudal del agua de refrigeración y la potencia de la central empezó a ascender; posteriormente, un operario intentó dejar el reactor en modo de baja potencia pero una serie de errores previos y fallos de diseños produjeron un brusco aumento de la misma liberando una nube radioactiva equivalente a 500 bombas de Hiroshima, siendo la culpable de entre 30.000 y 60.000 muertes.
Entre las zonas afectadas se encontraron Bielorrusia, Ucrania, Rusia, Países Escandinavos y con menor intensidad Europa central y mediterránea.
—PLANTAS NUCLEARES.
Existen algunos conceptos asociados a este tema que es conveniente mencionar, como por ejemplo, la energía nuclear que es aquella que se libera como resultado de una reacción nuclear. Se puede obtener por el proceso de Fisión Nuclear (división de núcleos atómicos pesados) o bien por Fusión Nuclear (unión de núcleos atómicos muy livianos). En las reacciones nucleares se libera una gran cantidad de energía debido a que parte de la masa de las partículas involucradas en el proceso, se transforma directamente en energía.
Un reactor nuclear, lugar donde el accidente de Chernobyl tomó presencia, es una instalación física donde se produce, mantiene y controla una reacción nuclear en cadena. Por lo tanto, en un reactor nuclear se utiliza un combustible adecuado que permita asegurar la normal producción de energía generada por las sucesivas fisiones. Algunos reactores pueden disipar el calor obtenido de las fisiones, otros, sin embargo, utilizan el calor para producir energía eléctrica.
Los elementos que componen un reactor nuclear son los siguientes:
1. Núcleo 7. Alternador
2. Barras de control 8. Condensador
3. Generador de vapor 9. Agua de refrigeración
4. Presionador 10. Agua de refrigeración
5. Vasija 11. Contención de hormigón
6. Turbina
Otro de los conceptos asociados que hay que añadir es la radiación, que es lo que preocupa ahora debido a su alto nivel cerca de la central; la radiación es una energía ondulatoria o partículas materiales que se propagan a través del espacio. Dosis altas de radiación sobre todo el cuerpo, producen lesiones características según la radiación absorbida; esta se mide en Grays (1 Gray equivale a 1 julio de energía absorbido por kilogramo de material; su símbolo es Gy). Según lo mencionado con anterioridad, las lesiones producidas se dividen según la cantidad de radiación absorbida en:
—Una cantidad de radiación superior a 40 Gy. Produce un deterioro severo en el sistema vascular humano, que desemboca en edema cerebral, trastornos neurológicos y coma profundo. El individuo muere en las 48 horas siguientes.
—Cuando el organismo absorbe entre 10 y 40 Gy de radiación. Los trastornos vasculares son menos serios al ser menor la cantidad absorbida, pero se produce la pérdida de fluidos y electrolitos que pasan a los espacios intercelulares y al tracto gastrointestinal. El individuo muere en los diez días siguientes a consecuencia del desequilibrio osmótico, del deterioro de la médula ósea y de la infección terminal.
—Si la cantidad absorbida oscila entre 1,5 y 10 Gy. Se destruye la médula ósea provocando infección y hemorragia. La persona puede morir cuatro o cinco semanas después de la exposición aunque una de las características de los efectos de estas radiaciones poco intensas, son que pueden tratarse de forma eficaz.
Efectos retardados. Las consecuencias menos graves de una radiación ionizante se manifiestan en muchos órganos, en concreto en la médula ósea, riñones, pulmones y el cristalino de los ojos, debido al deterioro de los vasos sanguíneos. Como consecuencias secundarias aparecen cambios degenerativos y funciones alteradas. No obstante, el efecto retardado más importante comparándolo con personas no irradiadas, es el aumento de la incidencia de casos de cáncer y leucemia, observación que se comprobará más adelante, en el apartado de "Consecuencias de la catástrofe”.
Yulya, de 3 años, tiene la cabeza y el cerebro separados.