sábado, 24 de diciembre de 2011

Dique Rompeolas Flotante.

 

La ampliación y modernización del Puerto de La Condamine en el Principado de Mónaco ha requerido la utilización de unas soluciones innovadoras, ya que las condiciones geográficas eran incompatibles con las soluciones tradicionales. Parte fundamental de estas obras es un dique rompeolas flotante de hormigón armado y pretensado que hará las funciones de puerto de atraque. Esta estructura de extraordinarias dimensiones 352 mts. de largo, 24.50 mts. de alto y 28 mts. de ancho, conforma el elemento principal del nuevo dique de abrigo.







La Condamine es uno de los diez distritos en que se encuentra dividido el Principado de Mónaco. Está situada al noroeste del país, alrededor del puerto de Mónaco, cuyo verdadero nombre es Puerto de Hércules. Fue fundada en 1297. Su nombre proviene de la Edad Media y hace referencia a la tierra cultivable que se encuentra a los pies de un pueblo o de un castillo.

Barrera de Maeslant, estructura hidráulica móvil contra marejadas ciclónicas.

 
La Barrera de Maeslant o Maeslantkering, es una barrera contra marejadas ciclónicas, ubicada a la entrada del Puerto de Rótterdam en Holanda (Países Bajos). Fue construida en 1997 como etapa final del Plan Delta. El 9 de noviembre de 2007 la compuerta fue cerrada por primera vez desde su construcción en la década de los 90 (a excepción de pruebas anteriores) para atender la emergencia que constituyó el avance de la tormenta "Tilo", que levantó, al menos al día 9, olas de hasta 3 metros de altura, provocando evacuaciones en Gran Bretaña y Holanda y alertas en Alemania. Para cerrar la barrera se tardó unas 2 horas.
La Maeslantkering o barrera de Maeslant, fue construida en 1997 como etapa final del Plan Delta ,un gran proyecto emprendido para proteger ciertas zonas costeras del mar después de que un temporal en 1953 matara a más de 1,800 personas en el área. Las dimensiones de la barrera son impresionantes: cada una de las puertas mide 300 metros de largo y 22 de alto y pesa unas 680 toneladas, para hacernos una idea, sus dimensiones son similares a las de la Torre Eiffel, pero con un peso cuatro veces mayor. Es la mayor estructura de ingeniería hidráulica en tierra y la mayor estructura que se mueve en tierra.
El funcionamiento de la barrera está controlado por un ordenador que en caso de emergencia coordina los mecanismos para realizar el cierre. Una vez dada la alarma las puertas se desplazan flotando desde sus compartimentos hasta el centro del canal. Una vez ahí, con el canal completamente sellado, el interior de las puertas se llena de agua de mar hasta que la gigantesca estructura se hunde por el peso y queda fijada al fondo. Cuando el peligro pasa unas bombas vacían el interior de las puertas y éstas de nuevo flotan hasta sus compartimentos en los laterales del dique, dejando libre la entrada al puerto.









Acueducto de Segovia, obra de Ingeniería Civil del siglo I.

 

El Acueducto de Segovia es la obra de Ingeniería Civil Romana más importante de España y uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que dejaron los romanos en la península Ibérica. Se trata probablemente del símbolo más importante para los habitantes de Segovia, hasta el punto de figurar en su escudo. La Ciudad Vieja de Segovia y su Acueducto están declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.







El acueducto es el hito arquitectónico más importante de la ciudad. Se ha mantenido en activo a través de los siglos y quizás por eso haya llegado al tiempo presente en perfecto estado. La falta de inscripción, que estaba situada en el ático del acueducto, hace que no se pueda saber con certeza la época exacta en que fue construido. Los investigadores lo sitúan entre la segunda mitad del siglo I y principios del II, en tiempo de los emperadores Vespasiano o Nerva. No se conoce el origen de la ciudad. Sí se sabe que la zona estaba poblada por los vacceos antes de su conquista y que quizá hubiese asentamientos de tropas para su control y vigilancia. En cualquier caso, la zona perteneció al convento jurídico de Clunia.

La Madera Laminada Encolada y su Comportamiento Frente Al Fuego

informe-madera-fuego-portada.jpg

1.1 Antecedentes generales.

Existen muchos prejuicios en torno al comportamiento de la madera, expuesta directa o indirectamente al fuego. Se la designa habitualmente como un material altamente inflamable y capaz de arder fácilmente. No es de extrañar que en muchos países, a nivel de la etapa de proyecto, se la excluya a priori frente a materiales estructurales alternativos, so pretexto ante un eventual incendio, estos últimos no arderán.

La madera es, efectivamente, un material combustible, debido a que al quedar sometida a temperaturas superiores a 120º C se descompone químicamente, originando carbón y gases inflamables.

En la práctica no existen materiales estructurales inmunes al fuego, lo que acarrea como consecuencia la imposibilidad de materializar construcciones a prueba de fuego. A nivel mundial, hay numerosos ejemplos de incendios severísimos, en edificios construidos con materiales supuestamente “incombustibles”, que han costado decenas de vidas y han originado pérdidas catastróficas.

En cualquier tipo de construcción, sólo se puede entregar una mayor o menor seguridad contra la generación y propagación del fuego. Hay que tener presente que en la mayoría de las edificaciones, el riesgo no reside en la estructura misma, sino en el contenido o carga combustible de los recintos, cuya combustión puede propiciar condiciones fatales para las personas, mucho antes que la estructura comience a arder.

1.2 Descripción específica del comportamiento de la MLE frente al fuego y su comparación frente al acero.

Las construcciones de MLE, adecuadamente diseñadas considerando una eventual exposición a las llamas, se comportan sorprendentemente bien durante un incendio y poseen excelentes propiedades de resistencia al fuego, cuando se respetan las normas de seguridad, que han sido desarrolladas en las principales ordenanzas de construcción. (Normas DIN 4102, AITC 108, BS 5268-4, por nombrar algunas).

Cuando la madera se inflama y comienza a arder, experimenta una descomposición química de naturaleza eminentemente superficial. En su interior en cambio, y debido a la acción protectora de la capa de carbón generado, que constituye una excelente barrera de aislación térmica, el material mantiene sus propiedades resistentes prácticamente intactas. De ésta manera en el borde de avance de la carbonización, la temperatura no sube de 200 º C, la que debido a que la madera es un pésimo conductor del calor, no alcanza a los 90º C en su interior, que es demasiada baja para que la madera entre en combustión (la velocidad de avance es de v=0,7 mmxminuto).

En la figura 1 se grafica un desarrollo típico de temperaturas. A través de una sección transversal de una viga, que ha sido sometida en un horno a temperaturas cercanas a los 1.000º C.

informe-madera-fuego-01.jpg

El comportamiento descrito contrasta con el de los metales “incombustibles”, que pierden rápidamente su capacidad resistente, y a poco de iniciado el incendio, colapsan, desplomándose catastróficamente.

Regularmente se aprecia esta situación, especialmente en incendios de bodegas , supermercados y en particular el caso mas fresco es el incendio acontecido en el Hotel del Lago en Pucón ,en el queda claramente establecido el comportamiento de la Madera Laminada frente a las Estructuras Metalicas,en ella se pueden apreciar que las estructuras del primer piso que estaban construidas en estructura de Acero colapsaron totalmente y se encuentran destruidas ,en cambio las estructura de techumbre tanto de la piscina como de los sectores donde se encontraron vigas laminadas (no enchapes ) permanecieron en pie sin perder sus caracteristicas resistentes .

La razón simple de esto, es que los metales son excelentes conductores del calor, alcanzando en pocos minutos el total de la temperatura generada por el incendio, longitudinal y transversalmente.

Es decir, se produce una paradoja de la física elemental, que siendo la materia un material combustible y por ser un muy mal conductor del calor, resulta tener una gran resistencia al fuego de un incendio. En cambio el acero, siendo un material incombustible, pero por muy buen conductor del calor, resulta tener una pésima resistencia de un incendio.

Lamentablemente, este principio de la física elemental, es desconocido o ignorado por la mayoría de los profesionales relacionados directa e indirectamente con la construcción: arquitectos, constructores, aseguradores, banqueros, inversionistas y público en general.
Lo anterior da por resultado, que en el momento de decidir por la reconstrucción de las edificaciones siniestradas, casi siempre se vuelve a repetir una solución con estructuras metálicas.

informe-madera-fuego-02.jpg

Otro aspecto interesante de señalar, es que gracias a la poca dilatabilidad térmica de la madera, neutralizada adicionalmente por la contracción inherente al secado, permite que los envigados de la techumbre y del piso, no ejerzan presiones laterales sobre los muros que los sustentan, lo que neutraliza el peligro de desplome, aumentando el tiempo disponible para evacuar la construcción y combatir el fuego.

A través del gráfico de la Figura 2, es posible comparar el comportamiento resistente de la MLE y del acero, además de otros materiales, frente al fuego de un incendio.

En este gráfico se combina la curva de desarrollo de las temperaturas de un incendio normal, con las reducciones de las capacidades resistentes de los elementos estructurales, expresada como porcentaje de su resistencia en condiciones ambientales normales. Es posible apreciar que en etapas bastante tempranas del incendio, tanto el acero dulce como el aluminio, pierden
repentinamente casi toda su capacidad resistente, lo que conduce lógicamente a los colapsos y desastres previamente mencionados.

Se ha estimado que la falla de una pieza se produce cuando su resistencia alcanza aproximadamente el 15% del valor en condiciones normales, porcentaje que se justifica en los factores de seguridad usuales en el diseño y en el hecho de que durante un incendio, las solicitaciones son menores que las consideradas en el cálculo.