miércoles, 5 de febrero de 2014

El puente solar más largo del mundo

l Blackfriars Bridge, situado sobre el río Támesis en la ciudad de Londres e inaugurado en enero de 2014, es el puente solar más largo del planeta y el segundo de su tipo en el mundo, tras el Kurilpa Footbridge construido en 2009 en la ciudad de Brisbane, en Australia. La remodelación del puente fue llevada a cabo dentro del proyecto Blackfriars Railway Station, cuyas obras se iniciaron en octubre de 2011. Network Rail fue la encargada de gestionar las reformas de la nueva estación de Blackfriars, cuya financiación fue proporcionada por el Programa Thameslink. Concretamente, el proyecto incluyó la remodelación del puente ferroviario de la época victoriana, una nueva estación sobre el río Támesis y una nueva estación de metro de Londres.
La nueva estación de Blackfriars fue construida en el remodelado puente ferroviario, con dos entradas norte y sur a ambos lados del río que fueron abiertas en diciembre de 2011. Con la ampliación acometida en el puente, First Capital Connect podrá operar con trenes de mayor número de vagones (hasta 12) en la ruta del Thameslink, mientras se genera energía limpia a través del nuevo techo solar construido sobre el puente.
Para ello se instalaron 4.400 paneles solares fotovoltaicos en la nueva estructura superior, de la cual se espera que pueda proveer el 50% de las necesidades energéticas de la estación ferroviaria, generando 900.000 kWh al año (a razón de 850 kWh/kWp). La ubicación del puente y el gran espacio del que dispone su techo de 6.000 m², hacen que sea ideal para la colocación de paneles solares. El hecho de que el puente sea una estructura fija en el entorno urbano, asegura que los paneles generen energía renovable por un largo período en el futuro.
Timelapse de la construcción de la estación solar sobre el puente.
Como resultado, el puente permitirá no sólo mejorar las conexiones ferroviarias en la ciudad, sino además reducir las emisiones de dióxido de carbono de la estación de Blackfriars en 513 t estimadas al año (calculado sobre la base de la norma de emisiones del Reino Unido de 0,545 kg de CO2 por kWh). Asimismo, el puente dispone de sistemas de captación de agua de lluvia para su reutilización posterior, además de contar con tubos solares para proporcionar luz natural en el interior de la estación durante el día.
El techo del puente ha sido instalado con células solares Sanyo HIT (Heterojunction Intrinsic Thin), que están formadas de una fina oblea de silicio monocristalino y capas de silicio amorfas ultra-finas que, al carecer de elementos móviles, son completamente silenciosas. Las células, 100% libres de emisiones, se distribuyen en módulos de 1.580 mm de altura, 798 mm de ancho y 35 mm de profundidad con un peso de 15 kg. Por lo tanto dada sus dimensiones, permiten ocupar menos espacio que las convencionales células de silicio cristalino, incluyendo un diseño que reduce la pérdida de energía eléctrica en las unidades. El vidrio anti-reflectante incorporado en los paneles mejora la generación de electricidad durante la mañana y la tarde, reduciendo la pérdida de luz solar mediante el control de la dispersión de la luz.
Construcción de la estación solar sobre el puente Blackfriars
Vista aérea del puente Blackfriars
Instalación de paneles en el Blackfriars Bridge
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La compañía Solar Century, con sede en Londres, fue la responsable del diseño y la instalación de la estación solar, trabajando en colaboración con Jacobs Engineering, el coordinador general del proyecto de remodelación. En lo que respecta a los módulos solares, fueron suministrados por los ingenieros de Sanyo Electric bajo financiación directa del Departamento de Transporte para la seguridad y el medio ambiente.
El mercado solar del Reino Unido se encuentra entre los diez primeros en el mundo,con una capacidad total de generación de 759 MW. El país tiene como objetivo generar el 15% de su energía total a partir de fuentes renovables para el año 2020. De hecho, en 2010, el Gobierno del Reino Unido introdujo la feed-in-tariff (FiT) para alentar a los hogares y a las empresas generar energía renovable. Bajo este esquema, el gobierno pagaba 43p por cada kilovatio-hora de energía renovable que se generase a través de paneles solares fotovoltaicos, sistemas micro CHP (producción combinada de calor y electricidad) o turbinas eólicas.
Esta medida provocó un aumento del 60% en la generación de electricidad solar en el mismo año de su aplicación (de 20 GWh en 2009 a 33 GWh en 2010), convirtiéndose en el mercado de la energía solar de más rápido crecimiento en el mundo durante ese año. En 2011, el Gobierno del Reino Unido redujo el ajuste de los sistemas de energía solar fotovoltaica a la mitad, a 21p por kilovatio-hora, medida que aminoró el crecimiento de la industria de energía solar en el país.
Ilustración exterior del puente Blackfriars
Vista 3D del Blackfriars
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